Belén y Canela

 

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Los que nos dedicamos a la Fisioterapia Neurológica y no somos “integristas” en cuanto a que solamente es válido lo que hacemos nosotros, tenemos el privilegio de poder conocer y encontrar muchos caminos que nos ayudan y complementan muy bien con nuestro modo de actuar.

Esos caminos hacen que todos sumemos, que podamos ayudar más aún a nuestros pacientes en el largo camino hacia su recuperación, además de permitir que aprendamos otras opciones, que de otro modo (siendo rígidos mentales, poco plásticos o demasiado orgullosos) no entrarían en nuestra cabeza.

En todo el tiempo que llevo en este mundo que, como siempre suelo decir, no me lo acabo, me he encontrado con muchas alternativas a mi trabajo, que es el Concepto Bobath. Muchas vías complementarias a valorar. Y no todas, ni muchísimo menos, me han entrado como buena opción para lo que yo entiendo como tratamiento de la patología neurológica. He rechazado muchas de ellas, por no estar alineadas con mi conocimiento del Sistema Nervioso Central. Pero, siempre, todas han pasado el primer examen de acceso. Ante todo, les he dado una oportunidad. Y gracias a ello he tenido la suerte de encontrarme con ACavall, una Asociación de Terapias Asistidas con Animales. Está en Náquera, un pueblo del interior de Valencia, y todo su equipo (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, voluntarios…) se dedica a divulgar y promocionar terapias con caballos especialmente.

Bien, y

¿Cómo ha llegado a mi esta nueva opción?

Gracias a Belén, mi paciente/familia/amiga.

Belén descubrió Acavall hace unos meses, y se enamoró. Cuenta que subirse a lomos de un caballo es algo muy especial, sumado a los estímulos tan positivos de encontrarse en un entorno natural. Mejor que ella no lo puede contar nadie. Podeis verlo en este vídeo:

Sí, la terapia ecuestre es un buen complemento de mi trabajo. Me ayuda en el Control Postural, en la estabilidad y orientación para mejorar el movimiento, para mejorar el equilibrio en bipedestación, para poder caminar con calidad, con más seguridad.

Y sí, también Belén sabe que es un buen complemento. Porque quién mejor que uno mismo para acertar en la elección de su propia terapia. Quién mejor que uno mismo para pasar el examen de acceso ante una nueva opción para mejorar. También nuestros pacientes tienen que conocerse, como se conoce Belén, y juzgar si lo que se pone delante de nuestras narices es válido o no para nosotros. Porque quede claro que no todo lo es. Y si no se prueba, no se sabe.

Gracias Belén.

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