La alta montaña y el Concepto Bobath

Reducida y etiquetaIMG_0627Si no pienso demasiado me parece que me gusta la montaña de toda la vida. En realidad ha sido progresivo a lo largo de los años, me refiero a que creo que cada vez me gusta más, la necesito, me lo pide el cuerpo….y la mente…

 

Como casi todo lo que nos gusta mucho, nunca nos parece que lo hagamos con la suficiente frecuencia como para estar del todo satisfechos. A mi me parece que voy poquísimo a la montaña, pero cuando voy le saco mucho partido, acumulo muchas sensaciones, aprendo siempre cosas nuevas muy variadas….es una maravilla. Este último viaje he

estado, como casi siempre, por el Pirineo aragonés (que no me lo acabo), y, además del apoyo de los tracks a través del teléfono móvil, que nos guiaban el camino, íbamos siguiendo dos tipos de señales, dependiendo del día y la travesía que nos tocara.

 

En las rutas por la alta montaña, podemos encontrarnos las típicas señales rojas y blancas pintadas en las rocas, que corresponden con las GR (Grandes Rutas). Esta vez hemos seguido una parte de la travesía transpirenaica GR-11, concretamente la etapa 12

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Pero para aquellos caminos que no estaban señalizados “oficialmente” con dichas señales, podíamos ir orientándonos con los famosos mojones o hitos, que son pequeñas construcciones de piedras cuya finalidad es guiar a los senderistas, campistas y montañistas facilitando el poder llegar a lugares en los que no existe un camino evidente. Dichos elementos, generalmente realizados por personas anónimas, hacen posible que en muchas ocasiones podamos alcanzar esas cimas, collados o lugares de paso, teniendo la certeza de estar en el camino correcto.

reducida IMG_0658 Mojón e ibón 2

Así que lo mejor es apoyarlos añadiendo de vez en cuando una piedra más a esa construcción cuando pasemos por ella, y así asegurarnos de que siempre va a estar ahí para guiar el camino.

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Había ocasiones en las que ambas señales (GR y mojones o hitos) se encontraban juntas, pero es suficiente con una de las dos para estar tranquilo y orientado.

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La experiencia de caminar guiado por esas señales me llevó a pensar en compararlo con nuestro trabajo diario en el Concepto Bobath.

También nuestro día a día con los pacientes neurológicos es un camino que recorremos. También nos gusta, y necesitamos, saber que estamos orientados, que vamos por donde toca….pero….¿por donde toca “oficialmente”, o por donde otros ya han descubierto que se llega, y nos lo han contado?.

Esto pienso que es una decisión personal. Seguro que algunos montañeros no dan un paso sin seguir las señales  de las grandes rutas (GR), ya que han sido estudiadas, demostradas y se encuentran en los mapas de montaña. A otros seguro que no les importa guiarse a través de los mojones, ya que confían en que otras personas han hecho anteriormente esa misma ruta, que les ha llevado donde querían con un buen resultado, y que, aunque extraoficialmente, aparecen explicadas en internet, narradas por la experiencia de quienes las disfrutaron.

Luego están los aventureros. Los que van descubriendo el camino sobre la marcha….éstos, o demasiado osados o con una gran experiencia de la orientación y el conocimiento. Creo que tanto de unos (los demasiado osados) como de otros (los grandes experimentados), no hay demasiados, aunque quizás, para avanzar, para descubrir nuevas rutas, para ampliar el repertorio, ….no sería tan descabellado que los hubiera. Porque, en realidad, ¿quién pone la primera piedra al primer mojón?…

Cada uno de nosotros podemos reflexionar, en nuestro papel de terapeutas Bobath, en qué posición nos encontramos. Y si es una posición fija o la vamos variando según la temporada, nuestra evolución, el estado de ánimo o el tiempo atmosférico….así que ahí van las reflexiones:

  • ¿Necesito siempre contrastar con lo que hay publicado científicamente para tratar a nuestros pacientes, porque, si no, no muevo un dedo?
  • ¿Me guío siempre de la experiencia de los otros profesionales, que han avanzado a través de su trabajo, y lo han compartido con nosotros?
  • ¿Voy siempre por libre, descubriendo, a través de mi experiencia, nuevos modos de abordar a mis pacientes, aprendiendo de ellos y con ellos la manera en la que lograr sus objetivos?

Creo que estas tres preguntas fallan en una única cosa: les sobra a las tres la palabra “siempre”, que, en este caso (y en muchos otros, según mi experiencia), tiene un componente de “cerrojo” muy  potente y poco atractivo. Si la quitamos, me atrevo a contestar a las tres un rotundo “SI”. Sí contrasto en mi trabajo lo que hay publicado, sí me guío constantemente de la experiencia de profesionales para mi referentes y sí, claro que yo también experimento día a día para hacer míos todos los conocimientos adquiridos.

 

“No vayas por los caminos desusados: sigue las huellas de los que acertaron”

Joaquín Setantí y Alcina (filósofo y escritor español del Siglo de Oro)

 

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