¿Qué pasa con la mano?

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¿Qué pasa con la mano de nuestros pacientes…?, ¿por qué lo primero andar y después la mano ¿es la pobre mano en todos nuestros casos la que siempre sale mal parada porque es la más afectada por la lesión?, ¿coincidencia o excusa?, ¿nunca nos hemos planteado por qué los brazos, de recuperarse, tardan más que las piernas?, ¿podremos tener algo que ver los terapeutas implicados en el tratamiento?…

Tal vez sea algo tajante, pero hago esta afirmación con conocimiento de causa: sí, en efecto, no tratamos la mano como y cuando se debe tratar, es decir, desde el principio.

Es posible que por las circunstancias que nos envuelven, un poco la presión del paciente y su familia para “valerse” en los desplazamientos cuanto antes, un poco por no saber por dónde empezar que ponemos nosotros mismos, vayamos abocados a retrasar la dedicación especial y el mimo que se merece desde un primer momento la mano.

No vale. Ningún argumento tiene peso. Ni el paciente y su familia, ni nosotros mismos con nuestras lagunas. Sencillamente porque lo correcto es llevarlo todo a la vez, sin descuidar nada de nada. Y no es que no hagamos ni caso a las demandas de los pacientes, sino que vamos a tratar al mismo tiempo todas las partes que han quedado afectadas por la lesión, sin dar preferencias.

¿Qué es la mano?. Es el órgano sensorial más grande de nuestro cuerpo, y más representado en el SNC. Sí, no es la boca o los órganos genitales, no. Es la mano. La usamos siempre, lo tocamos todo, lo exploramos todo, rara vez, estando despiertos, tenemos las manos inactivas. Ellas “piden” continuamente que las tengamos en cuenta. “Reclaman” actividad y vigilia.

Y, de repente, un daño cerebral. El brazo y la mano dejan de moverse de un plumazo. Los receptores de la mano dejan de informar al Sistema Nervioso de lo que pasa fuera. El Sistema Nervioso se queda sordo y ciego de esa parte del cuerpo (además de otras, claro), y minuto tras minuto, hora tras hora, día tras día, las conexiones con la mano van evaporándose como por arte de magia…esa mano está dejando de estar tan enormemente representada, el SNC está empezando el aprendizaje del no uso. Y ya sabemos lo bien que lo aprende ¿verdad?.

Es una pena, pero es el proceso natural: lo que no se usa, se pierde. Lógico. Pensemos en cómo evitarlo. Parece también lógico: desde el primer minuto de la primera hora del primer día tener en consideración a la mano, no dejar que se evapore nada de lo que viene de fábrica.

Tiempo es cerebro.

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¿Pero cómo, si el individuo tiene el impedimento de la falta de movilidad?.

  • Pensando en todo momento cuál será la mejor colocación de la extremidad superior en conjunto para que no se “duerman” los que tienen que decirle al Sistema Nervioso que la mano también existe.
  • Informando de que esto es de vital importancia para la futura recuperación a los familiares, acompañantes o cuidadores.
  • Siendo conscientes, como terapeutas, que cada parte que tengamos en cuenta del cuerpo del paciente está repercutiendo directamente en el conjunto del individuo.
  • Sabiendo que no le hacemos ningún favor al paciente si invertimos tiempo solamente en la recuperación de la extremidad inferior, porque el tiempo corre, y puede ir en nuestra contra. Quizás después sea tarde.
  • Buscando modos de trabajar en múltiples vías. No descuidar la pierna por tratar el brazo ni a la inversa. Todo entra en juego al mismo tiempo. Como en la vida real. ¿Acaso el tratamiento no lo es?.

“The hand has several advantages over the eye, it can see in the dark and it can see round corners; most important of all it can interact with the environment, rather than just observe it”

(Napier 1980)Volunteer-Hands-Colorful[1]

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