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Por qué moverse varios días a la semana marca la diferencia

Una sesión aislada a la semana no suele ser suficiente. La frecuencia del ejercicio es uno de los factores clave para notar mejoras reales.


Los beneficios del ejercicio físico no dependen solo del tipo de actividad, sino también de la dosis. Esta dosis se define por la combinación de frecuencia, duración e intensidad.

En personas con patología neurológica, realizar actividad física solo un día a la semana rara vez produce cambios duraderos. En cambio, repartir el ejercicio en varios días permite mejorar la capacidad cardiovascular, mantener la fuerza muscular y reducir la sensación de fatiga.

Moverse con regularidad también ayuda a que la persona gane confianza, se conozca mejor y pierda el miedo al esfuerzo. La constancia es la base para que el cuerpo se adapte y mejore.

Por eso, los programas de ejercicio adaptado bien diseñados apuestan por una frecuencia semanal suficiente, siempre ajustada a las capacidades y al estado de salud de cada persona.

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