El Jardín de mi Trabajo

Yo soy una persona que le gustan las plantas. Observarlas, cuidarlas, limpiar las hojas secas, cambiarlas de posición….

Un buen día se me ocurrió una excelente comparación entre mis plantas y mi trabajo, y las buenas ocurrencias hay que compartirlas.

Básicamente las plantas, para crecer sanas y poder realizar sus funciones vitales, requieren de tres elementos fundamentalmente: luz solar, agua y nutrientes (tierra / abono). Todas las plantas necesitan en mayor o menor medida de esos tres componentes, cada una de ellas en su justa proporción y según el período en el que se encuentran, tanto de su desarrollo como dentro de la estación del año.

Aparentemente es muy fácil tener plantas, mientras se adapten perfectamente al medio y respondan como toca. Pero cuando empiezan a dar señales de que algo no está correcto (empiezas a ver que la evolución no es como hasta ahora ha sido), tenemos que poner solución, y para ello tenemos que conocer algo del tema: de qué planta se trata, para saber sus requerimientos específicos, cuál /cuáles han sido las señales de alarma, cruciales para entender qué puede necesitar, poner en marcha mecanismos que solucionen….Pero, claro, esto en el mejor de los casos, es decir, que hemos detectado el posible problema, lo hemos hecho a tiempo, y queremos ponerle solución…. Porque, efectivamente, lo primero y principal es observar, detectar, querer cambiar las cosas, y sobretodo, querer a esas cosas.

Imagino que a estas alturas de mi mensaje no hay que ser muy avispado para entender el paralelismo con nuestros pacientes.

Creo firmemente que querer a nuestros pacientes y querer hacer lo que hacemos con ellos es una parte muy importante para su positiva evolución.

 

Cuando esta parte la tenemos bien identificada y aprobada, podemos pasar a entender lo que les pasa a nuestros pacientes, por qué hacen lo que hacen o se mueven como se mueven, podremos observarlos y analizarlos, porque nos gustan y queremos cambiar el modo en el que hacen algunas cosas. Y así, observando, no se nos pasarán detalles, los conoceremos tan bien que podremos saber qué proporción de activación de la musculatura (parte motora), o de alineación músculo-esquelética (parte estructura) o de mejorar su esquema corporal (parte sensorial) le hace falta en este preciso momento de su evolución, y de la estación del año, como nuestras queridas plantas.

Y, ante todo, no bajar la guardia, no dejar de observar, porque, hoy por hoy, es el mejor modo de no equivocarse.

 

 

Adelante, jardineros……!!!!!

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