Facilitando la marcha con el Concepto Bobath

Habitualmente estamos acostumbrados a llevar caminando a nuestros pacientes, bien hacia la camilla porque vamos a empezar un tratamiento, bien hacia la silla de ruedas por que se marchan a su casa, bien porque empleamos la marcha como parte del tratamiento…

Y no debemos perder de vista lo que durante ese tiempo podemos enseñar al Sistema Nervioso. En el momento que nuestras manos están sobre el cuerpo del paciente están influyendo en él de alguna manera. Claro, nos gustaría que esa influencia fuera positiva, esto es, que lo que le llegara a su Sistema Nervioso fuera una información que le sirviera para mejorar la función que ha perdido. Pero es posible que, sin querer, le estemos informando de que use solamente aquello que ya sabe que tiene, y que vaya olvidando lo que no tiene.

¿Cómo decirles a nuestras manos que “hablen” de modo que el paciente “aprenda a usar”?.

En nuestros tratamientos hablamos con frecuencia con la boca, supliendo o confundiendo lo que queremos decir con las manos.

Las manos guían un movimiento a través de la sensación de moverse, a través de la propiocepción, dando la posibilidad, permitiendo esa actividad. Así entramos de modo más rápido y directo en el SN, y con nuestra voz podemos complementarlo, nunca sustituirlo.

Un caso práctico

Este vídeo muestra un caso de una persona que no puede ponerse de pie ni caminar de manera independiente.

 

 

Por su lesión y lo que ha hecho con ella a través del tiempo, ha desarrollado un modo de moverse empujando con su lado derecho, que es el menos afectado por la lesión. Ha ido olvidándose de su otro lado, impidiéndole ambas cosas (el empuje y el olvido) su movilidad en el espacio.

Así que a través de la facilitación de la marcha según el Concepto Bobath, podemos ir introduciendo, mediante nuestro manejo, algunos cambios encaminados a volver a aprender que tiene dos lados para usar, y que ello le proporcionará la estabilidad y la seguridad que necesita para empezar a moverse por su cuenta.

Se observa cómo mis manos van cambiando de posición durante la marcha, yendo a distintos puntos que son considerados clave para su aprendizaje motor. Éstos son, por ejemplo:

  • El tronco, al que mis manos le “dicen” que vaya hacia el lado izquierdo.
  • La pelvis, que se tiene que posicionar más hacia anterior.
  • La cintura escapular, que se encuentra descendida y hacia atrás, y mis manos la cambian de posición, quitando con ello también peso a la pierna, para que se sienta más ligera y le apetezca moverse.
  • El pie, al que accedo a través de la rodilla, posicionando mi mano sobre ella y dando la información “hacia abajo”. De este modo también llego al talón, para que contacte con el suelo.

Confío que todos estos “toques” mantenidos en el tiempo, con trabajo constante e intenso de preparación en la camilla, con colaboración en casa por parte de la familia y cuidadores, y con un poco de paciencia, hagan posible que JBB algún día pueda llegar a caminar por sí solo.

Yo puedo invitar al cambio, poner las condiciones para que se dé, abonar el terreno al máximo, trabajar duro por ello…. pero el paciente, sus circunstancias y yo somos un equipo. Y todos los componentes del equipo son relevantes en el resultado final. Hay que trabajar para que todos ellos estemos alineados. Siempre tendremos más posibilidades de ganar.

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