¿Qué has aprendido hoy?

 Grupo MN Instema_mini

Cuando imparto un curso habitualmente actúo como emisora, transmitiendo información, compartiendo experiencia y comunicando conocimientos. Los participantes, siguiendo la misma ecuación, actúan como receptores, escuchando esa información, aceptando la experiencia y recibiendo nuevos conocimientos.

Hasta ahí todo relativamente sencillo, aunque algo «hueco» y unilateral. Quiero decir que con esta fórmula no hay modo de saber cuánta de esa información está llegando, de qué manera, qué interpretación se hace de la misma o cómo queda grabada en el tiempo para ser usada.

Para ayudar a tanta incertidumbre están las preguntas que los participantes de un curso formulan. Pero para ello han de hacerlas. No depende de uno.

Las preguntas son muy útiles para orientar al comunicador. Pero tienen que aparecer.

Este fin de semana he estado en Tabernes de la Valldigna, sede de Instema, en un «Curso de Movimiento Normal. Introducción al Concepto Bobath».

El grupo de participantes estaba formado por veinte fisioterapeutas. Con este grupo no cabía la incertidumbre. Podía saber en tiempo real cómo la información que iba transmitiendo iba entrando en ellos, hasta podía saber lo que me faltaba por transmitir. Ellos se encargaban de ir orientándome con sus comentarios, dudas, preguntas…

Es de agradecer tanta interacción, hace que te sientas útil, te proporciona motivación y da sentido a tu trabajo, sin olvidar el componente de aprendizaje, ya que también he ampliado conocimientos en varios ámbitos.

Mi herramienta

Desde hace algún tiempo, hago uso de una herramienta que me sirve para conocer qué es lo que queda tras unas cuantas horas soltando el rollo. De este modo no he de entregarme a la incertidumbre de si habrá o no preguntas.

Esa herramienta no es más que una pregunta que formulo al acabar alguno de los días del curso, no siempre el último:

«Decidme cada uno de vosotros una sola cosa que hayáis aprendido desde que ha empezado este curso»

Pregunto por cualquier nuevo aprendizaje. Quiero suponer que hay bastante más de uno, pero ellos deben filtrarlos todos para sacar solamente uno, el que quieran, por más impactante, más curioso, por ser el primero, o el que se acuerden, o por ser el único, ellos deciden. La única condición es que sea un nuevo conocimiento.

Y todo el mundo lo encuentra rápido. Creo que también es un buen ejercicio de introspección para ellos.

Me gustaría enumerar aquí algunos de los que recuerdo de este último curso. No tienen desperdicio.

Nuevas ideas

 

  • El concepto de plasticidad. El hecho de que el Sistema Nervioso aprende todo lo que le metas, no sólo lo bueno.
  • La importancia de tener en cuenta que el centro de masas del paciente caiga dentro de su base de sustentación, para que se encuentre estable.
  • Que mientras estás valorando también estás tratando.
  • Que el Concepto Bobath no tiene fórmulas.
  • Que no debemos decirle al paciente que no tenga miedo, si ya te ha dicho que lo tiene.
  • Que he estado haciendo las cosas muy mal hasta ahora, sin ser consciente.
  • Que ya hacía intuitivamente muchas de las cosas que he visto en el curso, pero no sabía por qué.
  • La importancia de la información sensorial.
  • Todo lo que se puede hacer antes de pedir un movimiento.
  • Y unos cuantos nuevos conocimientos más, hasta completar veinte.

Es maravilloso tener la oportunidad de comunicar. Gracias a ello puedo ver lo que unos a otros podemos enseñarnos. Como me decía hace muchos años mi gran paciente Daniel Zurriaga, que ya no está entre nosotros, la evolución humana es imparable.

 

 

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